Cada vez más vinos aparecen en las góndolas con la “mal percibida” tapa a rosca. Este método moderno de cierre, se empieza a ver cada vez con mas frecuencia en productos que forman parte de los segmentos $30 a $70, y sobre todo en vinos blancos. Cepajes como el Torrontes o el Sauvignon Blanc casi en un 100%, debido a que la frescura de sus fragancias permanecen por más tiempo dentro de la botella. También algunos Chardonnay sin paso por madera, y muchos de los rosados de las marcas líderes. En definitiva es una herramienta que se esta propagando a fuerza de perseverancia y por sus resultados positivos.
La tapa a rosca es una herramienta brillante que debería usarse de manera unánime para vinos (blancos, tintos o rosados) que no superen el segmento de los vinos Súper Premium, y que están destinados a góndolas de grandes cadenas de supermercados, donde no le prestan el cuidado necesario para la perfecta conservación del liquido a lo largo de su estadía en la misma. Es verdad que le quita un poco del misterio, la historia y el glamour que existe alrededor al vino tinto. El corcho es un material que trasmite mucho, y que tiene presencia gracias a su amistad incondicional a lo largo de la historia con el vino. Han formado una pareja digna de compararse con Batman y Robin. Pero el corcho tiene grandes desventajas.




